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Para manifestar, hay que planificar

¿Sabías que la falta de claridad y la falta de fe son dos factores que más afectan a los entrepreneurs en su camino a alcanzar sus sueños?

Aquí te voy a explicar por qué. 

Como consultora en comunicaciones y gerente de proyectos he encontrado que:

  • Manifestar sin plan es mitad de la magia.⁣⁣
  • Actuar sin estrategia es ganar mitad de la batalla.⁣
  • Esperar resultados sin un orden para recibirlos es confiar a medias.⁣⁣

Planificar estratégicamente es trazar una ruta de trabajo con un destino final en mente.

Para planificar y que la manifestación de esa nueva realidad propuesta sea posible, es importante trabajar las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuál es tu situación actual? ¿Cuáles son tus fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas?
  2. ¿A dónde quieres ir? ¿Cuál es tu visión a futuro? ¿Qué quieres alcanzar y para cuándo?
  3. Con la visión en mente, ¿cuál será tu misión? ¿En qué te dedicarás a hacer ahora?
  4. ¿Qué objetivos y metas van acorde con esa misión y visión? ¿A corto, mediano o largo plazo?

A raíz de este gran ejercicio, te invito a desarrollar un plan de acción con miras a un año, seis meses, tres meses y mensual. 

Este método te ayudará a ver de manera escalonada las líneas de acción para que los proyectos o las ideas que tienes en mente no parezcan gigantes sino al contrario, alcanzables.

Cada objetivo de tu plan estratégico debe tener su propio plan de acción.

¿Qué debe tener este documento?

Un plan de acción comprende una lista de tareas con fechas predeterminadas que facilitan ver el camino a recorrer, quién será responsable de las actividades y qué recursos (financieros, humanos, intangibles, etc) son necesarios o ya tenemos para llevarlas a cabo.

Como podrás ver, dedicar tiempo a pensar estratégicamente y poner un plan en marcha puede definitivamente ayudarte a manifestar la realidad que más deseas.

Sólo sintiendo, pensando y actuando como si lo que deseas ya es parte de tu aquí y ahora podrás atraerlo más fácilmente.

Un plan estratégico fortalecerá tu certeza en el “cómo” alcanzar la visión de tus sueños. 

Natalia Bonilla es periodista, project manager y consultora en comunicaciones. 

Para conocer más de mi trabajo de transformación, puedes seguir mis proyectos aquí: Facebook, Instagram, LinkedIn, Twitter.

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Cómo hacer una visión a futuro

Saber qué quieres para tu vida o tu negocio es igual de importante como determinar el por qué detrás de tus deseos. ¿Qué te motivó a elegir esas metas u objetivos?

Desarrollar una visión sobre un proyecto o un estilo de vida es un ejercicio que fortalecerá tu confianza en ti mismo y te hará magnético a las cosas que más buscas atraer.

¿Por qué? Porque la visión es el destino final que influenciará tu plan de acción.

Es por tal razón que la visión va a antes de la estrategia.

¿En qué te beneficia desarrollar una visión de proyecto o estilo de vida?

Una visión te permitirá tener:

  • Claridad sobre las metas por cumplir
  • Enfoque en el plan de trabajo
  • Sensación de “propósito”
  • Inspiración para actuar

Sin visión a futuro, no es posible desarrollar una estrategia exitosa o mantener la motivación cuando surjan obstáculos.

La visión establece el “¿qué?” y el “¿por qué?” mientras que la estrategia trabaja el “¿cómo?”.

Hay quienes establecen visiones a largo plazo: de aquí a 50 años.

Hay quienes la proponen de manera escalonada: 1 año, 3 años, 5 años y así.

Lo importante es reconocer que para decidir tu visión a corto, mediano y largo plazo debes hablar con tu corazón y no tu cabeza.

Tu mente buscará razones y riesgos para asegurar la viabilidad de la visión que propones.

Sin embargo, el corazón te dirá lo esencial, qué no debe cambiar sin importar las circunstancias sociales, financieras o personales a su alrededor.

¿Cómo desarrollar tu visión?

  • La primera pregunta que te invito a hacerte es tan sencilla como compleja:

¿Qué quieres?

¿Qué quieres para tu vida? ¿Qué quieres en tus relaciones? ¿Qué quieres para tu empresa? ¿Qué quieres lograr?

Haz una lluvia de ideas. Anota las respuestas en un papel en blanco y sé consciente de si existen miedos o juicios a la hora de escribir alguna idea. Cuando eso ocurra, aún así, escríbela.

  • La segunda pregunta es más difícil de contestar, sin embargo, es la raíz de este ejercicio:

¿Por qué lo quieres?

¿Cuál de todas las cosas que pusiste en el papel te da alegría, satisfacción, propósito? ¿Qué cosas te limitan o te asustan? ¿Cuál meta crees que haría tu vida lo más feliz y extraordinaria posible si la lograras? ¿Qué emoción, sentimiento o pensamiento se esconde detrás de ese deseo?

  • La tercera y última pregunta te ayudará para la planificación más adelante:

¿Para cuándo?

Una vez hayas curado tu lluvia de ideas y hayas determinado cuáles son deseos del Alma vs. deseos del Ego, pregúntate, ¿cuándo puedes alcanzar cada una de ellas? ¿Qué año ves posible alcanzar cada una de esas metas?

Una vez termines este ejercicio, se te hará más fácil proceder a la creación de tu mapa de deseos o vision board y crear una planificación estratégica que te ayude a alcanzar tus metas.

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