Medios de comunicación, Periodismo

Diferencias entre el periodismo de guerra y el periodismo de paz

El periodismo de conflicto o guerra es la norma en la mayoría de los medios de comunicación, en particular los de distribución masiva.

Pero, ¿acaso sabemos qué implica este modelo de reporterismo? ¿O por qué se descarta el periodismo de paz como posible solución?

Primero entendamos qué es conflicto.

Conflicto es la interacción humana en que dos o más partes tienen metas, necesidades e intereses incompatibles.

Un conflicto puede resolverse de manera violenta o pacífica.

Un conflicto puede ser causado por la violencia estructural o cultural y puede desenvolverse en violencia directa.

La violencia estructural se refiere a las condiciones institucionales y sociales que perjudican a los ciudadanos y les previene de suplir sus necesidades básicas.

La opresión social, discriminación, marginalidad, sexismo, racismo y la injusticia, desigualdad económica son ejemplos de la violencia estructural.

Los medios de comunicación, bajo el ángulo de guerra, casi siempre documentan los efectos visibles, los “síntomas” de la violencia estructural y la “cultural” (de la que ellos forman gran parte).

Es decir, se enfocan en reportar la violencia directa.

El ángulo de periodismo de conflicto se caracteriza por:

  • la super simplificación del conflicto,
  • la difusión de la propaganda,
  • la deshumanización-demonización del Otro,
  • el favoritismo de las partes involucradas
  • la presentación parcial de los sucesos que forman parte del conflicto y por ende…
  • la desinformación de la audiencia

El periodismo de conflicto es exactamente la razón por la que la guerra continúa, mejor dicho, el negocio de la guerra continúa.

Estudios académicos e investigativos han demostrado que la cobertura de los medios de comunicación masivos tienen 4 características bajo el periodismo de guerra:

  1. El uso de propaganda
  2. Un bias a favor de ciertas elites políticas y económicas
  3. Un enfoque en la violencia
  4. Un enfoque en la victoria o declarar un ganador vs. un perdedor

Este tipo de enfoque ha creado una pintura muy blanco y negro de cada conflicto en consideración, simplificando al extremo lo que está ocurriendo o las demandas de las partes involucradas.

Sobre el juego de suma cero que la prensa asumía, académicos e investigadores del calibre de Johan Galtung, Noam Chomsky, Jake Lynch, Robert Hackett, Samuel Peleg, Yuezhi Zhao y Annabel McGoldrick, entre otros, se dieron a la tarea de deconstruir estos patrones que influenciaban a las audiencias a repetir (y no reducir o transformar) el ciclo de la violencia.

Es así como Galtung y Jake Lynch, entre otros miembros de la red global TRASCEND, desarrollaron el modelo de periodismo de paz como solución al periodismo de guerra.

Un periodismo de conflicto enfocado en:

  1. Reportar la violencia directa y proyectar la arena de conflicto como una donde existen dos partes, una buena y otra mala, y sólo hay una solución, cerrándose así a otras opciones de espacio y tiempo o a entender las causas y efectos en la arena.
  2. Se enfoca sólo en los efectos visibles y tangibles de la violencia, opacando la causa del conflicto. Se enfoca en una narrativa de ellos vs. nosotros mientras deshumaniza al otro y lo convierte en sólo un problema.
  3. Es altamente reactivo, espera que la violencia directa empiece para reportarla.
  4. Depende mucho de la propaganda, sólo busca exponer “sus mentiras” mientras cubre “nuestras faltas”.
  5. Favorece las elites, se enfoca en la violencia que nos ocasionan los otros y nuestro sufrimiento, ellos son los malos y nosotros los buenos, se enfoca en segmentos elites de la sociedad como portavoces, gobiernos y negociadores.
  6. Busca presentar la victoria, considera el cese de fuego como victoria y no la paz como una construcción que ocurre después que el conflicto armado cesa.
  7. Se rinde en reportar la guerra una vez el cese al fuego ocurre, no mira a las causas que ocasionaron el conflicto y regresa sólo si la violencia directa ocurre de nuevo.

Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz; 

-Constitución de la UNESCO

Ahora, examinemos la palabra paz.

Casi siempre se define la paz como la ausencia de conflicto o violencia. Pero, la paz como concepto sigue siento muy controvertida y en países el término ha sido totalmente politizado y motivo de cuestionamiento.

¿Realmente la paz es “posible” o es una utopía? ¿Realmente reportar la “paz” es ético o “poco neutral”?

Según la RAE, estas son las definiciones de la paz:

1. f. Situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países.

2. f. Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos.

3. f. Acuerdo alcanzado entre las naciones por el que se pone fin a una guerra. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing.

4. f. Ausencia de ruido o ajetreo en un lugar o en un momento.

5. f. Estado de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud. Disfrutar de una pazprofunda.

El académico noruego Johan Galtung ha denotado que existen dos tipos de paz.

La paz negativa consiste en simplemente la ausencia de conflicto o el cese de fuego mientras que la paz positiva consiste en crear las condiciones donde la justicia, equidad y la armonía puedan florecer.

El periodismo de paz busca presentar un estilo de reporterismo más sensible al conflicto orientado a:

  1. Mostrar la verdad: Los intereses de todas las partes involucradas así como sus mentiras
  2. Centrarse en la gente: No en el drama humanitario sino en las narrativas de las personas en todos los niveles de una sociedad, no sólo los que toman decisiones
  3. Se enfoca en las causas y no sólo en los síntomas del conflicto para entender qué fue lo que ocasionó la lucha entre las partes
  4. Se enfoca en identificar las soluciones sobre la mesa

Es el periodismo con ángulo de paz, y no el de ángulo de guerra, el que es más compatible con esa imagen idealizada de los medios de comunicación como cuarto poder, como esa estructura que denuncia y vigila las estructuras de poder social y político opresoras y de paso abre camino para construir sociedades más adeptas a un mundo cada vez más globalizado.



Un periodista de paz está consciente de las consecuencias que puede tener su reporterismo cuando toma decisiones periodisticas o editoriales.

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Medios de comunicación, Periodismo

Cómo surge el periodismo de paz o sensible al conflicto

El periodismo no es sólo reportar los hechos. Es reportar el qué y el cómo de los hechos, lo que implica una selección y una responsabilidad.

Actualmente, las narrativas que se normalizan en los medios de comunicación son las de la violencia y no las cuestionamos porque según nos dicen los editores y los directivos de los medios eso es lo que “vende”.

Como nos enseñaron que eso “vendía”, pocas veces lo cuestionamos y desistimos de presentar otra cara, otra vertiente de la realidad, porque “probablemente” no sería rentable.

Sin embargo, ha quedado evidenciado década tras década cómo los medios de comunicación pueden convertirse en agentes de violencia cultural, instrumentos de propaganda que difunden mensajes de odio e intolerancia, perpetúan estereotipos, prejuicios y pueden llegar a hacer llamadas explícitas a la violencia a través de sus discursos.

La guerra de Bosnia, el genocidio en Ruanda y la guerra en Irak son casos icónicos y extremos para demostrar el alcance e impacto de la prensa nacional e internacional.

Sin embargo, los conflictos sociales violentos así como las guerras que reportamos consisten en algo más que la violencia directa de una campaña militar: hay una violencia estructural y cultural ocurriendo simultáneamente.

Reconociendo el binario del ángulo de guerra, los buenos vs. los malos (la glorificación de nosotros vs. la deshumanización/demonización de los Otros), el académico noruego Johan Galtung propuso en 1960 un nuevo ángulo para deconstruir este paradigma.

Galtung propuso el ángulo de periodismo de paz, o sensible al conflicto, para visibilizar a las partes, organismos e individuos que trabajan por soluciones pacíficas a los conflictos y documentar la transformación de este.

Galtung y su homólogo Jake Lynch desarrollaron a profundidad este modelo tras considerar importante que los medios de comunicación reportaran todos los tipos de violencia, directa, cultural y estructural para exponer todas las dimensiones de un conflicto.

Mediante esta mirada multifacética el periodismo de paz logra mostrar una mirada más completa de la guerra, más allá de las campañas militares, y es así que puede verse y deconstruirse la violencia de los conflictos. 

El periodismo de paz está caracterizado por:

  1. Explorar los contextos que ocasionaron la formación de un conflicto entre todas las partes envueltas, no solamente en las dos partes que los medios de comunicación usualmente presentan
  2. Dar voz a los puntos de vista de las partes rivales en todos sus niveles
  3. Ofrecer ideas creativas para la resolución de conflictos o desarrollo, construcción y mantenimiento de la paz, sacar a relucir las mentiras, los intentos de cubrir verdades por todas las partes y revelar los excesos cometidos por  y para el sufrimiento de las personas de todas las partes
  4. Prestar atención a las historias de paz y los desarrollo post-guerra.

El ángulo de periodismo de paz se diferencia del periodismo con ángulo de guerra que se orienta a la reportar la violencia directa, la propaganda, los intereses de la elite y la victoria.

El periodismo de paz reporta conflicto, verdad, paz y soluciones.

Según Peace Science Digest, las audiencias expuestas al periodismo de paz han demostrado:

  1. Una mayor sensibilidad a los conflictos
  2. Una menor probabilidad de ver los conflictos como fenómenos polarizados buenos vs. malos, blanco vs. negro, etc.
  3. Incrementan niveles de esperanza y empatía
  4. Disminuyen los niveles de enfado, enojo o miedo

El ángulo de periodismo de paz nos recuerda a nosotros, los espectadores o lectores, que hay seres humanos envueltos en el conflicto, humaniza y no deshumaniza a las partes. Ultimamente, su propuesta es evitar reproducir el conflicto violento como solo una estrategia o intereses militares. 

¿Dónde se ha empleado el periodismo de paz? El fin del apartheid en Sudáfrica, el proceso de reconciliación en Liberia, el proceso de paz en Colombia son casos que, aunque no perfectos, sí muestran el potencial de impacto de esta práctica periodística.

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Qué me llevó a repensar el mundo

En mi encomienda por explicar el mundo comprendí que solo reproducía una visión negativa y hegemónica del sistema:

  • Donde vemos conflictos que no tienen fin
  • Donde vemos tensiones entre países y personas y dudamos de las intenciones de cada cual

Tuve que detener la grabación de la Agenda Internacional y las cápsulas para definir un nuevo plan de acción. Sin embargo, no contemplé lo complicado de esta tarea.

Tal y como les mostré a los participantes del taller Lectura Crítica de Medios el pasado mes de noviembre, nuestra percepción del mundo es principalmente mediática. Todo lo que ocurre no es más que una construcción que varía según quién lo interprete, los intereses de las empresas de comunicaciones, gobiernos en el poder y los actores que rigen las narrativas hegemónicas.

Tomó un tiempo interiorizar que inequívocamente la balanza del mundo, de las relaciones internacionales, se inclina hacia la guerra y no a la paz. Que se ha enmascarado la armonía entre personas, razas y pueblos bajo el concepto de la “seguridad”. ¿Por qué? Porque se ha normalizado o centralizado la noción de que el ser humano es egoísta por naturaleza y de acuerdo a los realistas, primera escuela de pensamiento de RRII, los Estados también.

Analizamos bajo el crisol de que nuestra naturaleza ya está descifrada, de que somos egoístas y por ende, cualquier intento de suprimir el ego es una farsa. ¿Cómo podemos esperar que los Estados hagan igual?

A este punto, debo reconocerles que por varios meses estuve peleada con el periodismo por reproducir ciclos de negatividad y destrucción que sólo beneficiaban a los que buscaban controlar a la población.  Tuve un momento en 2017 en que no quería reportar más, mis manos se rehusaban a escribir y sentía bloqueos físicos a lo que mi mente procesaba como un engaño.

Llegué a sentir que, como reporteros, habíamos caído en el juego y que no teníamos poder decisional. Incontables veces me decían mis colegas, es que proponemos buenas historias, cosas positivas, nuevos ángulos pero nuestros editores nos dicen que nos olvidemos, que eso no vende. Además, escuché el lado de los editores que me decían que la presión venía de la gerencia porque claramente, el periódico, página web, canal de televisión era una compañía con fines de lucro y había que complacer a los anunciantes con temas que dieran ratings.

Y se normalizó que el ráting sólo podía venir del sufrimiento propio o ajeno. Porque en este lado del charco, nos enseñaron que sufrir era parte de la vida y que los budistas con sus vainas de “sufres porque vives en el pasado o en el futuro y no en el presente” eran pamplinas. Pintaron la metafísica y las disciplinas orientales como esotéricas, lavados de cerebro, demasiado aire que no tenía practicalidad. ¿Quién fue el o la genio y con qué propósito?

Cuestionar lo aprendido era y es mal visto. Cuestionar lo que hay es un desafío a la norma y más importante aún, conlleva una gran responsabilidad. Porque cuando despiertas ya no puedes recostarte y seguir de víctima, despertar implica actuar y muy pocos adultos queremos aceptar esa carga. Más porque no hay un solo camino, una ruta que solucione tantas vertientes que nos afectan.

Me tomó un tiempo dialogar sobre esto con múltiples maestros y colegas internacionalistas para comprender el entramado de este sistema. Lo nocivo que es y en qué nos está (y ha estado) convirtiendo. Inseguridad, pobreza, desigualdad, violencia, ciclos que se repiten y acciones para contrarrestarlos que parecieran no ser suficientes.

La lucha del bien contra el mal pero el mal es más fuerte. Así nos lo recuerdan los medios, los gobiernos, los vecinos con sus miedos y advertencias.

¿Qué origina esta mentalidad? Yo no tengo una respuesta concreta.

Los suscriptores del boletín de Cosmopolita  y los seguidores del blog habrán notado que he dado un giro más filosófico, holístico y sociológico a los análisis y al contenido. En esta etapa de mi vida, hoy les reconozco que ya no puedo ser parte de este ciclo dañino, que no hago ningún servicio positivo reproduciendo la misma negatividad que ya hay.

Por eso estoy en mi proceso de realizar cambios, que sé que no se darán de la noche a la mañana pero que espero que con esta redirección el blog y nuestra comunidad pueda encontrar espacios seguros de diálogo, deconstrucción y reflexión sobre nuevas formas de pensar individual y colectivamente.

Estoy consciente de que no todo en la vida es un paseo al parque ni que los sistemas políticos, económicos y sociales son lo mejor que puede haber pero sí es importante que nos abramos a la posibilidad de que así puede ser y así será si lo proponemos.

Como habrán leído en el post Equilibrar la dualidad, en 2017 pasé por un programa espiritual para aprender a hacer balance interno entre mi luz y mi sombra.

Al iniciar el 2018, he buscado la forma de extrapolar ese concepto a lo internacional pero todas mis hipótesis me llevan a la misma conclusión: hay que hacer trabajo interno.

  • Identificar qué nos enseñaron y a qué nos exponemos
  • Deconstruir y repensar el origen de nuestras relaciones (personales, profesionales, políticas, internacionales, etc)
  • Abrirnos a descubrir, aprender y construir nuevas formas de pensar y vivir que supongan un crecimiento holístico del ser humano y la Humanidad por extensión

Abrirnos a que la ruta hacia el ser puede ser muy diferente de persona en persona, que lo que me sirva a mí puede que no te sirva a ti. No por eso dejemos de despertar y conocer.

Emprendamos caminos y compartamos procesos, si están abiertos, en comunidad.

Yo estaré más que dispuesta al diálogo. Aprendamos.

-Natalia

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