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¡Gracias! Tertulia Internacionalista III

En nuestro tercer encuentro gratuito, hablamos de la era de la posverdad, Trump, el Brexit, el acuerdo de paz en Colombia, AMLO y el impacto de las noticias falsas.

Resaltamos la importancia del pensamiento crítico, el mundo según los medios, los políticos y los discursos económicos. 

Sólo me resta agradecerles por todo su apoyo a este circuito de tertulias y desearles muchas felicidades a Diana, ¡ganadora de nuestra rifa!

Sigamos despertando conciencias y comunidades, por ¡más ideas y más acción!

¡Nos vemos en junio! 

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Taller 6 de abril: Teoría del Feminismo en las Relaciones Internacionales

La teoría del feminismo muestra que las Relaciones Internacionales no son neutras al género sino ciegas a él.

Su concepción en este campo de estudio surgió de la pregunta “¿Dónde están las mujeres?” hasta la aseveración “La política internacional es un mundo de hombres”.

El feminismo como teoría en las relaciones internacionales propone el estudio de:

-La marginación de las mujeres en la toma de decisiones y estructuras institucionales
-La presunción de que las experiencias de las mujeres a diario no son afectadas o no son importantes por y para las Relaciones Internacionales.

Si eres internacionalista, activista o feminista y quieres entender de qué trata una de las teorías más novedosas y polémicas de esta rama de las ciencias políticas, este taller es para ti.

En este entrenamiento aprenderás:

🖊Qué es la teoría del Feminismo en las Relaciones Internacionales
🖊Cómo los Estados están construidos y actúan en base a relaciones de género desiguales
🖊Qué proponen las diferentes vertientes del feminismo para entender el sistema internacional
🖊Cómo se aplica la Teoría del Feminismo en conflictos como Siria, Bosnia, Colombia y otros

El taller tiene un sólo costo de 850 pesos mexicanos (mxn) y al registrarte recibirás una guía impresa y certificado de participación.

Hay cupos limitados.
Puedes registrarte fácilmente en https://bit.ly/2Oyd7rj y completar tu pago de registro aquí: https://bit.ly/2JEDcWy

Este taller es dictado por Natalia Bonilla, maestra en Relaciones Internacionales de la Universidad de York.

Natalia Bonilla es periodista internacional, consultora y productora multimedia con más de 10 años de experiencia reportando temas de conflicto, paz y género en sobre 12 países de América Latina y el Medio Oriente.

Bonilla posee una Maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad de York, una Licenciatura en Periodismo de la Universidad de Puerto Rico y un Diploma de Posgrado en Periodismo de Conflicto y Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente, produce su tercer documental Ser mujer en Latinoamérica.

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17 puntos del periodismo de paz

Los académicos Jake Lynch y Anne McGoldrick elaboraron un plan de 17 puntos para trabajar el periodismo de paz.

Esta ruta propone claves para que los periodistas, editores, directores de medios de comunicación comprendan la importancia del lenguaje.

Particularmente, evadir el lenguaje que…

  • victimiza (devastado, indefenso, etc),
  • es impreciso o con carga emotiva (tragedia, masacre, sistemático),
  • demoniza (vicioso, cruel, barbárico) y,
  • etiqueta (terrorista, extremista, fanático, fundamentalista)

Otros elementos importantes que trabajan en este documento es ser precavidos de:

  • reportar el conflicto como un juego de suma zero (un ganador, un perdedor),
  • reportar un terreno común de las partes envueltas en el conflicto,
  • reportar sólo actos violentos y de horror,
  • reportar suposiciones como si fueran hechos (facts).

A continuación la lista de los 17 puntos claves para ejercer el periodismo de paz:

  1. Evitar mostrar un conflicto como sólo de dos bandos detrás de las mismas metas. Preguntarse, ¿qué otras partes hay involucradas? ¿Tienen los mismos o diferentes intereses?
  2. Evitar hacer distinciones de “ellos” vs. “nosotros” pues esto presume que el Otro se proyecta como una “amenaza” y no como una parte del conflicto con intereses, deseos, voces dignas de ser escuchadas.
  3. Evitar tratar un conflicto como los hechos violentos que sólo ocurren en un lugar y tiempo determinado.
  4. Evitar tratar de enfocarse sólo en los efectos visibles del conflicto. Hacer un esfuerzo por mostrar sus causas y consecuencias más allá de las secuelas de violencia directa.
  5. Evitar que los líderes de los bandos se definan a sí mismos a través de sus declaraciones. Indague en cuáles son sus necesidades, metas e intereses.
  6. Evitar concentrarse sólo en las diferencias entre los bandos y resaltar también qué intereses o deseos tienen en común.
  7. Evitar reportar sólo los actos violentos y describir el “horror” de estos porque esa forma de reporterismo sugiere que la explicación para la violencia actual es la violencia previa (actos de venganza) y que la única solución para acabarla es más violencia (castigo, coerción).
  8. Evitar culpar a un bando por ser “quien empezó” el conflicto. Es necesario ver las condiciones, necesidades e intereses que exacerbaron el escalamiento hacia la violencia.
  9. Evitar enfocarse sólo en el sufrimiento, los miedos y los ataques cometidos contra sólo un bando ya que esto ocasiona una división entre “villanos” y “víctimas”.
  10. Evitar el uso de lenguaje que victimiza, palabras como “devastado”, “patético”, “tragedia”, “vulnerable” no empoderan a un grupo sino que lo convierten en sujeto pasivo esperando ser rescatado.
  11. Evitar el uso impreciso de palabras con gran carga emotiva para describir lo que le sucede a grupos de personas: genocidio, tragedia, asesinato, masacre, sistemático, etc. Al contrario, busque ser preciso con lo que se sabe y no minimice o sensacionalice el sufrimiento de las personas.
  12. Evitar el uso de adjetivos demonizantes tales como “cruel”, “brutal”, “barbárico”, espere a que se haga la investigación primero y de la mayor cantidad de información posible para que su audiencia tome la postura que considere más apropiada según el evento.
  13. Evitar el uso de palabras demonizantes como “terrorista”, “extremista”, “fanático” o “fundamentalista” que siempre son dirigidas de “nosotros” hacia “ellos”.
  14. Evitar enfocarse sólo en los abusos de derechos humanos, los agravios y las malas decisiones de una sola parte. Al contrario, intente demostrar las faltas de todas las partes involucradas.
  15. Evitar emitir opiniones o reclamos como si fueran “hechos”. Así es como funciona la propaganda y por tal razón, es mejor decirle a su audiencia quién dijo qué y evitar influenciar con su postura.
  16. Evitar celebrar la firma de acuerdos entre líderes sobre una victoria militar o cese al fuego. Enfocarse mejor en reportar cuáles son los asuntos que quedan pendientes, las necesidades e intereses de los que quedaron aún más afectados por el conflicto.
  17. Evitar esperar que los líderes de “nuestro” lado sugieran u ofrezcan soluciones. Al contrario, enfocarse en explorar las diferentes ideas e iniciativas de paz y de qué grupos, personas, provienen.

Para leer el plan de 17 puntos completo en inglés puedes acceder aquí.

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Diferencias entre el periodismo de guerra y el periodismo de paz

El periodismo de conflicto o guerra es la norma en la mayoría de los medios de comunicación, en particular los de distribución masiva.

Pero, ¿acaso sabemos qué implica este modelo de reporterismo? ¿O por qué se descarta el periodismo de paz como posible solución?

Primero entendamos qué es conflicto.

Conflicto es la interacción humana en que dos o más partes tienen metas, necesidades e intereses incompatibles.

Un conflicto puede resolverse de manera violenta o pacífica.

Un conflicto puede ser causado por la violencia estructural o cultural y puede desenvolverse en violencia directa.

La violencia estructural se refiere a las condiciones institucionales y sociales que perjudican a los ciudadanos y les previene de suplir sus necesidades básicas.

La opresión social, discriminación, marginalidad, sexismo, racismo y la injusticia, desigualdad económica son ejemplos de la violencia estructural.

Los medios de comunicación, bajo el ángulo de guerra, casi siempre documentan los efectos visibles, los “síntomas” de la violencia estructural y la “cultural” (de la que ellos forman gran parte).

Es decir, se enfocan en reportar la violencia directa.

El ángulo de periodismo de conflicto se caracteriza por:

  • la super simplificación del conflicto,
  • la difusión de la propaganda,
  • la deshumanización-demonización del Otro,
  • el favoritismo de las partes involucradas
  • la presentación parcial de los sucesos que forman parte del conflicto y por ende…
  • la desinformación de la audiencia

El periodismo de conflicto es exactamente la razón por la que la guerra continúa, mejor dicho, el negocio de la guerra continúa.

Estudios académicos e investigativos han demostrado que la cobertura de los medios de comunicación masivos tienen 4 características bajo el periodismo de guerra:

  1. El uso de propaganda
  2. Un bias a favor de ciertas elites políticas y económicas
  3. Un enfoque en la violencia
  4. Un enfoque en la victoria o declarar un ganador vs. un perdedor

Este tipo de enfoque ha creado una pintura muy blanco y negro de cada conflicto en consideración, simplificando al extremo lo que está ocurriendo o las demandas de las partes involucradas.

Sobre el juego de suma cero que la prensa asumía, académicos e investigadores del calibre de Johan Galtung, Noam Chomsky, Jake Lynch, Robert Hackett, Samuel Peleg, Yuezhi Zhao y Annabel McGoldrick, entre otros, se dieron a la tarea de deconstruir estos patrones que influenciaban a las audiencias a repetir (y no reducir o transformar) el ciclo de la violencia.

Es así como Galtung y Jake Lynch, entre otros miembros de la red global TRASCEND, desarrollaron el modelo de periodismo de paz como solución al periodismo de guerra.

Un periodismo de conflicto enfocado en:

  1. Reportar la violencia directa y proyectar la arena de conflicto como una donde existen dos partes, una buena y otra mala, y sólo hay una solución, cerrándose así a otras opciones de espacio y tiempo o a entender las causas y efectos en la arena.
  2. Se enfoca sólo en los efectos visibles y tangibles de la violencia, opacando la causa del conflicto. Se enfoca en una narrativa de ellos vs. nosotros mientras deshumaniza al otro y lo convierte en sólo un problema.
  3. Es altamente reactivo, espera que la violencia directa empiece para reportarla.
  4. Depende mucho de la propaganda, sólo busca exponer “sus mentiras” mientras cubre “nuestras faltas”.
  5. Favorece las elites, se enfoca en la violencia que nos ocasionan los otros y nuestro sufrimiento, ellos son los malos y nosotros los buenos, se enfoca en segmentos elites de la sociedad como portavoces, gobiernos y negociadores.
  6. Busca presentar la victoria, considera el cese de fuego como victoria y no la paz como una construcción que ocurre después que el conflicto armado cesa.
  7. Se rinde en reportar la guerra una vez el cese al fuego ocurre, no mira a las causas que ocasionaron el conflicto y regresa sólo si la violencia directa ocurre de nuevo.

Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz; 

-Constitución de la UNESCO

Ahora, examinemos la palabra paz.

Casi siempre se define la paz como la ausencia de conflicto o violencia. Pero, la paz como concepto sigue siento muy controvertida y en países el término ha sido totalmente politizado y motivo de cuestionamiento.

¿Realmente la paz es “posible” o es una utopía? ¿Realmente reportar la “paz” es ético o “poco neutral”?

Según la RAE, estas son las definiciones de la paz:

1. f. Situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países.

2. f. Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos.

3. f. Acuerdo alcanzado entre las naciones por el que se pone fin a una guerra. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing.

4. f. Ausencia de ruido o ajetreo en un lugar o en un momento.

5. f. Estado de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud. Disfrutar de una pazprofunda.

El académico noruego Johan Galtung ha denotado que existen dos tipos de paz.

La paz negativa consiste en simplemente la ausencia de conflicto o el cese de fuego mientras que la paz positiva consiste en crear las condiciones donde la justicia, equidad y la armonía puedan florecer.

El periodismo de paz busca presentar un estilo de reporterismo más sensible al conflicto orientado a:

  1. Mostrar la verdad: Los intereses de todas las partes involucradas así como sus mentiras
  2. Centrarse en la gente: No en el drama humanitario sino en las narrativas de las personas en todos los niveles de una sociedad, no sólo los que toman decisiones
  3. Se enfoca en las causas y no sólo en los síntomas del conflicto para entender qué fue lo que ocasionó la lucha entre las partes
  4. Se enfoca en identificar las soluciones sobre la mesa

Es el periodismo con ángulo de paz, y no el de ángulo de guerra, el que es más compatible con esa imagen idealizada de los medios de comunicación como cuarto poder, como esa estructura que denuncia y vigila las estructuras de poder social y político opresoras y de paso abre camino para construir sociedades más adeptas a un mundo cada vez más globalizado.



Un periodista de paz está consciente de las consecuencias que puede tener su reporterismo cuando toma decisiones periodisticas o editoriales.

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Cómo surge el periodismo de paz o sensible al conflicto

El periodismo no es sólo reportar los hechos. Es reportar el qué y el cómo de los hechos, lo que implica una selección y una responsabilidad.

Actualmente, las narrativas que se normalizan en los medios de comunicación son las de la violencia y no las cuestionamos porque según nos dicen los editores y los directivos de los medios eso es lo que “vende”.

Como nos enseñaron que eso “vendía”, pocas veces lo cuestionamos y desistimos de presentar otra cara, otra vertiente de la realidad, porque “probablemente” no sería rentable.

Sin embargo, ha quedado evidenciado década tras década cómo los medios de comunicación pueden convertirse en agentes de violencia cultural, instrumentos de propaganda que difunden mensajes de odio e intolerancia, perpetúan estereotipos, prejuicios y pueden llegar a hacer llamadas explícitas a la violencia a través de sus discursos.

La guerra de Bosnia, el genocidio en Ruanda y la guerra en Irak son casos icónicos y extremos para demostrar el alcance e impacto de la prensa nacional e internacional.

Sin embargo, los conflictos sociales violentos así como las guerras que reportamos consisten en algo más que la violencia directa de una campaña militar: hay una violencia estructural y cultural ocurriendo simultáneamente.

Reconociendo el binario del ángulo de guerra, los buenos vs. los malos (la glorificación de nosotros vs. la deshumanización/demonización de los Otros), el académico noruego Johan Galtung propuso en 1960 un nuevo ángulo para deconstruir este paradigma.

Galtung propuso el ángulo de periodismo de paz, o sensible al conflicto, para visibilizar a las partes, organismos e individuos que trabajan por soluciones pacíficas a los conflictos y documentar la transformación de este.

Galtung y su homólogo Jake Lynch desarrollaron a profundidad este modelo tras considerar importante que los medios de comunicación reportaran todos los tipos de violencia, directa, cultural y estructural para exponer todas las dimensiones de un conflicto.

Mediante esta mirada multifacética el periodismo de paz logra mostrar una mirada más completa de la guerra, más allá de las campañas militares, y es así que puede verse y deconstruirse la violencia de los conflictos. 

El periodismo de paz está caracterizado por:

  1. Explorar los contextos que ocasionaron la formación de un conflicto entre todas las partes envueltas, no solamente en las dos partes que los medios de comunicación usualmente presentan
  2. Dar voz a los puntos de vista de las partes rivales en todos sus niveles
  3. Ofrecer ideas creativas para la resolución de conflictos o desarrollo, construcción y mantenimiento de la paz, sacar a relucir las mentiras, los intentos de cubrir verdades por todas las partes y revelar los excesos cometidos por  y para el sufrimiento de las personas de todas las partes
  4. Prestar atención a las historias de paz y los desarrollo post-guerra.

El ángulo de periodismo de paz se diferencia del periodismo con ángulo de guerra que se orienta a la reportar la violencia directa, la propaganda, los intereses de la elite y la victoria.

El periodismo de paz reporta conflicto, verdad, paz y soluciones.

Según Peace Science Digest, las audiencias expuestas al periodismo de paz han demostrado:

  1. Una mayor sensibilidad a los conflictos
  2. Una menor probabilidad de ver los conflictos como fenómenos polarizados buenos vs. malos, blanco vs. negro, etc.
  3. Incrementan niveles de esperanza y empatía
  4. Disminuyen los niveles de enfado, enojo o miedo

El ángulo de periodismo de paz nos recuerda a nosotros, los espectadores o lectores, que hay seres humanos envueltos en el conflicto, humaniza y no deshumaniza a las partes. Ultimamente, su propuesta es evitar reproducir el conflicto violento como solo una estrategia o intereses militares. 

¿Dónde se ha empleado el periodismo de paz? El fin del apartheid en Sudáfrica, el proceso de reconciliación en Liberia, el proceso de paz en Colombia son casos que, aunque no perfectos, sí muestran el potencial de impacto de esta práctica periodística.

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